3 de ene. de 2013

Siendo realistas

Que no es fácil. Que decir la verdad cuesta mucho. Especialmente cuando te piden opinión y te aprieta el impulso de gritar tu verdad alto y claro.

Que la hipocresía es la lacra social que vela el realismo, o la honestidad, o a ambos. Y todo porque el ego sale muy perjudicado de este cuadrilátero, y porque recomponerlo cuesta mas que curarse una hemorragia nasal o un brazo torcido.

Pues nada, que aprovechando el tirón de los propósitos de año nuevo, me he hecho uno: prometer solo solo solo lo que esté dispuesta a cumplir, que lo demás me complica mucho la vida. Así que de decir la verdad y toda la verdad no prometo nada, al menos hasta que aprenda a ponerle azúcar y guindas a mis verdades, porque lo de implantarme un Hipocritito en la lengua lo descarto a estas alturas, que mas sencillo es el aumento de mamas y tampoco me atrevo.

Y entre que compro guindas y hago el almíbar, para mis adentros voy a seguir practicando el realismo, el pragmatismo y la practicidad, que hasta ahora no me ha ido mal.


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